15 de junio de 2008

Nuevo Blog

Como les dije la semana pasada, ya tengo un nuevo Blog dedicado exclusivamente a la tecnología de la enseñanza. Les prometo que hoy le añado un traductor para que lo podáis leer, aunque a veces esos programas traducen barbaridades. Bueno, algo es algo. Esta es la dirección: www.edutechblog.net
La clase que estoy llevando de filosofía de la educación parece bastante fácil, ya que se basa en mucha lectura y trabajos en grupo, aunque como el primer semestre de verano dura solamente un mes, todo se hace un poco atropellado.
De trabajo final tengo que hacer una presentación de mi filosofía educativa, así que tendré que decirles a todos mis compañeros ortodoxos y tradicionalistas, que soy un ferviente admirador de Paulo Freire, el gran educador brasilero.
Me gustaría dedicarle más tiempo a escribir. Sueño con levantarme temprano y sentarme afuera a escuchar los cantos asonantes de los pájaros recibiendo a la mañana. Sueño con mirar al cielo abstracto que se cuela entre las ramas y acariciar el teclado de mi ordenador como adolescente primerizo. Entre sorbo y sorbo de café, una idea me invade las pupilas. Se desnuda, me tienta, me embulla y corro detrás de un tembloroso colibrí para atraparla toda en la pantalla. En fin, que me doy cuenta ya son las ocho en punto y tengo que marcharme a la escuela. Sentarme adentro en el crepúsculo auditorio y escuchar la voz autoritaria del maestro que trata de cubrir muy pudoroso la hermosa desnudez de mis ideas.

8 de junio de 2008

Que viva la pachanga...

Bueno, al fin tenemos a un norteamericano de raza negra como candidato oficial a la presidencia de los Estados Unidos. ¿Quién lo hubiera pensado aquí, que la historia está embarrada de racismo a diestra y siniestra? ¡Pero una mujer no! Todavía tienen que esperar unos años más para que el pueblo reconozca sus valores, inteligencia y firmeza para gobernar a un país que demoró muchos años en concederles el derecho de votar. Después que terminó la carrera por la nominación y mi admirada “Hilaria” (Hillary Clinton) pronunció un discurso que me sacó hasta las lágrimas, la gente volvió a conectarse con la realidad cotidiana. Hemos llegado a un punto que, independientemente del que gane la Casa Blanca, el pobre trabajador norteamericano sigue en caída perdiendo sus derechos, sus aspiraciones por una vida mejor para él y su familia y su inflado título de “clase media”. Me pregunto si los grandes intereses que manipulan la política norteamericana inyectaron de dinero a la campaña de Obama, a sabiendas que su candidatura aumentaría la posibilidad de que saliera electo otro republicano y continuara la bonanza corporativa. Caramba, me estoy volviendo medio paranoico últimamente... pero allá por mi tierra el intelecto popular decía: “piensa mal y acertarás”.
Pasando a otro tema, mañana me comienzan nuevamente las clases. Tomaré una sobre filosofía de la educación. Una compañera que ya terminó la maestría me dijo que el proyecto final era construir una página en la red y colocar nuestro portafolio educativo. Pienso comenzar desde ahora un nuevo blog sobre tecnología aplicada a la educación. Desafortunadamente tendré que hacerlo en inglés, pero de todas formas los mantendré informados....

24 de mayo de 2008

Exámenes, graduación y vacaciones...

De veras que después de unas semanas muy agitadas uno pierde el hábito de escribir. Y es que a veces se acumulan los temas pero el tiempo se hace corto, especialmente durante los exámenes finales. Después de mi graduación decidí tomarme una semana de vacaciones en México. Bueno, la verdad es que como tanto mi esposa y yo no podemos pagar un seguro médico en los Estados Unidos tenemos que viajar al país vecino para revisarnos y analizar en que proporción hemos sido víctimas de la comida genéticamente adulterada y los pesticidas que invaden el entorno. Llamarles “vacaciones” es un recurso para menguar la onerosa condición que compartimos más de treinta millones de coterráneos. No obstante las calamidades siguen... Si dejara de escribir un par de años y comenzara de nuevo, estoy seguro que descubriría que ahora el pobre es más pobre, el rico más rico y los del medio siguen ilusionados en su lucha por pertenecer al grupo de los unos, o en su temor a caer en el grupo de los otros. Comoquiera, gracias a esta gran masa de gentes llena de sueños y temores es que funciona la sociedad. Lo triste es que hay más probabilidades de convertirse en pobre que terminar en rico. Las riquezas del mundo están en manos de un diez por ciento de sus habitantes. Un treinta por ciento se considera clase media y el resto, alrededor de un sesenta por ciento, los más pobres. Con esa distribución milenaria valdría preguntarse: ¿Cómo es posible que un grupo tan reducido de personas controle el destino del resto del mundo? ¿De qué valen tantos adelantos tecnológicos y que viajemos a otros universos si no hemos sido capaces de compartir la felicidad?
Algunos argumentan que somos egoístas por naturaleza, que el acaparamiento de la riqueza es una condición humana y nuestra predestinación es subir en el estrato social pisoteando las cabezas de quien se nos cruce en el camino. Pero la vida es un proceso de aprendizaje y cuando un niño nace digiere lo que le pongan en la boca. O sea, que si educáramos a nuestros hijos a preocuparse por la felicidad de todos, por la igualdad y la justicia, por la conservación de los recursos naturales, por la dignidad de toda nuestra especie, pudiéramos regocijarnos de haber construido una sociedad global realmente valiosa. Quizás sin tantos tarecos superfluos de consumo y sin tanta embustera publicidad que manipula la ignorancia de los más vulnerables. Entonces, solamente entonces, vivir valdría realmente la pena.